La provincia de Córdoba no es un territorio homogéneo. Esa es la premisa central que atraviesa el estudio del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec), que pone en evidencia una estructura profundamente desigual, con regiones que operan a distintas velocidades económicas y sociales. En ese mapa, los extremos están bien definidos: el departamento Marcos Juárez, como expresión de la Córdoba productiva e integrada, y Cruz del Eje, como síntesis de las dificultades estructurales del noroeste. En el medio –y con un peso determinante– aparece el departamento Capital, que concentra población, servicios y oportunidades, pero también tensiones crecientes.
El informe del organismo liderado por José Emilio Graglia describe una provincia atravesada por una brecha territorial persistente. De un lado, el centro-este, con economías dinámicas, infraestructura consolidada y fuerte inserción en mercados nacionales e internacionales. Del otro, el arco noroeste, con menor densidad productiva, altos niveles de informalidad y dependencia del empleo público o de transferencias estatales. No se trata solo de diferencias económicas: son también brechas en acceso a servicios, calidad educativa, oportunidades laborales y capacidad institucional.
El estudio tiene más de 700 páginas y dos tomos. Analiza tanto indicadores objetivos provenientes de fuentes estadísticas oficiales e institucionales como indicadores subjetivos que se dividen en información de opinión pública y evaluaciones de actores territoriales institucionales. El análisis aborda cinco dimensiones que aglutinan los grandes ordenadores del desarrollo integral de cada departamento: capital físico, actividad económica, capital social, capacidades humanas y capacidades institucionales.
Esas dimensiones se desagregan en 10 componentes y 90 indicadores, que relevan toda la información disponible sobre vivienda, habitabilidad y servicios de los hogares; infraestructura de servicios, vial y digital; dinámica productiva; mercado de trabajo; seguridad y acceso a la Justicia; convivencia y redes interpersonales; educación; salud; ambiente; entramado institucional y participación. Sobre toda esa informaciòn, el trabajo desarrolla una noción de desarrollo integral, que propone una lectura más amplia del progreso social, incorporando dimensiones económicas, sociales, humanas, ambientales e institucionales
Los dos extremos del desarrollo provincial
En ese esquema, Marcos Juárez representa uno de los casos más sólidos del modelo productivo cordobés. Su perfil agroindustrial, basado en la producción extensiva de granos y en una red de servicios y empresas vinculadas al sector, le permite sostener niveles relativamente altos de empleo formal y dinamismo económico. Allí, el problema no es la falta de actividad, sino cómo sostener la competitividad en un contexto cambiante. El estudio advierte sobre desafíos de “segunda generación”: la necesidad de incorporar innovación tecnológica, diversificar la matriz productiva y evitar la excesiva dependencia del ciclo agroexportador.
Los indicadores acompañan esa caracterización. Marcos Juárez presenta menores tasas de abandono escolar en el nivel secundario, mayor estabilidad en el empleo y una estructura económica capaz de absorber mano de obra calificada. La relación entre educación y mercado laboral funciona de manera más eficiente: quienes se forman tienen mayores posibilidades de insertarse en empleos de calidad.
En el otro extremo, Cruz del Eje expone una realidad muy distinta. Con una economía más débil y menos diversificada, basada en actividades primarias de menor escala como la olivicultura, el departamento enfrenta limitaciones estructurales para generar empleo privado. Uno de los datos más elocuentes es que menos de la mitad de su población cuenta con cobertura de salud, un indicador que refleja altos niveles de informalidad laboral y bajos ingresos.
"A grandes rasgos, se contraponen las realidades del oeste y el norte (con un desarrollo bajo y medio bajo) versus el este y sur (con un desarrollo alto y medio alto). Los departamentos del centro tienen desarrollos medios. El Departamento Capital se destaca por una alta medición en 'capital físico' y bajas mediciones en el resto de las dimensiones, especialmente en 'capital social', por la inseguridad", resume Graglia.
Recalca que al analizar las cinco dimensiones del desarrollo que propone el Copec, el territorio cordobés es equilibrado en capacidades humanas (la brecha entre el departamento más desarrollado y el menos desarrollado es 1,6) y desequilibrado en actividad económica (la brecha es de 6,4).
INFO: LA VOZ DEL INTERIOR
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