El sistema límbico que dispara el lagrimal en los humanos puede activarse en circunstancias inesperadas. Incluso, al traficar más de $ 10 millones en cocaína por una ruta de Córdoba.
La Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba confirmó los procesamientos dictados por el juez federal de Bell Ville, Sergio Pinto, en contra de Adrián Ismael Farías y Jorge Alejandro Allende, como presuntos autores de transporte de estupefacientes agravado por el número de personas.
El llanto… delator inesperado en una ruta de Córdoba.
La tarde del 12 de agosto pasado, los efectivos de Gendarmería se llevaron una sorpresa. Apostados en la ruta nacional 9, a la altura de la localidad de Ballesteros, en un operativo de prevención controlaron a los tres ocupantes de una Chevrolet S10.
Cuando le solicitaron al conductor, Adrián Ismael Farías, que se estacionara correctamente en la banquina, el acompañante del asiento trasero, Santiago Ezequiel Maneiro, intempestivamente destruyó su teléfono celular con las manos y rompió en llanto.
Entonces les solicitaron que ambos y el tercero, Jorge Alejandro Allende, descendieran del vehículo.
Al requisar el habitáculo, los gendarmes observaron que en el asiento trasero, bajo unas prendas de vestir, había una bolsa negra.
Nadie respondió a quién le pertenecía, por lo cual los efectivos la abrieron y hallaron dos “ladrillos” con poco más de un kilo de cocaína en total.
Con la orden del juez, requisaron a los sospechosos, y a Farías le encontraron $ 230 mil y un celular. Maneiro llevaba $ 149.750 y otro teléfono, y Allende, más dinero y su celular.
“Maneiro empezó a llorar, por lo cual le pregunté qué le pasaba, pero no me respondía, y el resto de los ocupantes le decían: ‘Sos un bol…’", declaró uno de los gendarmes que participó en el control.
En un estado de crisis nerviosa, Maneiro siguió llorando como un niño durante el secuestro de la cocaína (se estima que el kilo cotiza en u$s 10 mil, más de $ 13 millones en ese momento).
El juez Pinto procesó a los tres, y tuvo en cuenta que para comprar la droga habrían viajado juntos desde la ciudad de Marcos Juárez a las localidades de Oncativo, Oliva o Pilar, o incluso a Córdoba capital.
Fundó esa conclusión en los impactos de los celulares de los imputados en las antenas de telefonía de aquellas localidades, lo que permitió establecer un mapa de “trazabilidad” de los movimientos.
Dos de los tres procesados, Farías y Allende apelaron. El primero pidió su sobreseimiento porque sostuvo que no tenía conocimiento de que manejaba la camioneta con más de un kilo de cocaína adentro.
Allende, por su parte, intentó desligarse de la grave acusación al sostener que él no tenía en sus ropas ninguna droga.
Pero la Cámara Federal, integrada por Eduardo Ávalos, Graciela Montesi y Abel Sánchez Torres, convalidó los argumentos del juez y confirmó los procesamientos.
“Se puede concluir que se trasladaron a tales localidades de manera conjunta, posiblemente para aprovisionarse del estupefaciente, perdiendo sustento los dichos de las defensas al esgrimir el desconocimiento de sus defendidos en cuanto al aspecto subjetivo cuestionado por las defensas, e inverosímil la invocada falta de poder de disposición de la droga trasladada”, dijo Ávalos en el voto principal del acuerdo. Y resaltó para ello la presunta “connivencia” o acuerdo para lograr el tráfico endilgado en la causa.
“No puedo dejar de valorar la entidad del hecho, que da cuenta de un transporte de gran escala y entidad en el que no puede descartarse la colaboración de terceros y ramificaciones del accionar ilícito. Asimismo, debo tener en cuenta el secuestro de dinero en poder de los encartados, todo lo cual permite sostener que contarían con medios económicos y recursos como para eventualmente sustraerse del accionar de la Justicia y frustrar el proceso”, agregó.
De esta forma confirmaron también la prisión preventiva.
INFO: LA VOZ DEL INTERIOR
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