El próximo 6 de septiembre, Marcos Juárez volverá a las urnas para elegir intendente, concejales y Tribunal de Cuentas. La fecha no representa solamente una renovación de autoridades.
Puede ser, también, la oportunidad para discutir qué ciudad queremos y, fundamentalmente, si estamos dispuestos a dejar atrás un ciclo de gestión que, para buena parte de los vecinos, parece haber perdido capacidad de respuesta, iniciativa y mirada de futuro.
Hay una sensación que se instaló en la ciudad y que resulta difícil de ignorar: Marcos Juárez está adormecida.
No necesariamente por falta de recursos, de empresarios, de instituciones o de gente con capacidad para emprender, sino por la ausencia de un impulso político que vuelva a colocar al desarrollo como prioridad.
La actual administración de Sara Majorel puede exhibir resultados en algunos campos. Educación y cultura aparecen como los ámbitos donde, con mayor claridad, hubo políticas, inversiones y una continuidad que merece ser reconocida. También la propia gestión reivindica el orden fiscal y el saneamiento de las cuentas municipales como uno de sus principales logros.
Pero gobernar una ciudad es bastante más que administrar correctamente una caja o sostener programas determinados.
Gobernar también es anticiparse, generar condiciones para que el sector privado crezca, defender el entramado productivo, mejorar los servicios, cuidar el espacio público, facilitar la vida cotidiana y construir una estrategia para los próximos diez o veinte años.
Y allí aparece el principal interrogante de esta elección.
Una ciudad que perdió dinámica
Durante años, Marcos Juárez tuvo una matriz productiva amplia y diversificada.
La industria, el comercio, el campo, los servicios y una importante red de pequeñas y medianas empresas conformaban un entramado que le daba a la ciudad una identidad económica propia.
Hoy esa matriz muestra signos evidentes de concentración y fragilidad.
La crisis de Metalfor es quizás la expresión más contundente de un problema que excede a una empresa.
La firma atraviesa una etapa con despidos en su planta de Noetinger y preocupación por el impacto sobre su estructura en Marcos Juárez. La empresa es una referencia histórica de la maquinaria agrícola y su situación golpea a trabajadores, proveedores y a buena parte del entramado económico regional.
No se trata de atribuirle al municipio la responsabilidad por una crisis empresarial que tiene múltiples causas. Sería simplificar un problema complejo. Pero sí cabe preguntarse qué hizo y qué puede hacer una ciudad para reducir su vulnerabilidad frente a situaciones como ésta.
Porque una ciudad que depende cada vez más de menos actores económicos es una ciudad más expuesta.
Y el problema no termina allí. El comercio local atraviesa dificultades para sostenerse. La actividad se resiente. Muchos emprendimientos sobreviven con enormes esfuerzos. Y al mismo tiempo el propio municipio, por su peso económico, termina compitiendo en algunos rubros con aquellos privados a los que debería ayudar a crecer.
Es una discusión que Marcos Juárez necesita tener: ¿el Estado municipal debe convertirse en un actor que reemplaza al privado o debe crear las condiciones para que el privado pueda invertir, producir, contratar trabajadores y generar riqueza?
Nota completa aca:
https://www.cadenasudeste.com/novedad/marcos-juarez-ante-una-eleccion-que-debe-abrir-un-nuevo-tiempo
INFO: CADENA SUDESTE
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